No, hoy no voy a hablar de innovación disruptiva o tecnología disruptiva. De esto ya lo haré otro día, hoy toca hablar de la conducta disruptiva, algo tan viejo que choca oir esta palabra como algo novedoso.
Viendo como está el mundo, a veces pienso, ¡Que se pare, Que me bajo!
Siempre he tenido admiración por U.S.A., su manera de entender la vida, su democracia, su sentido de la libertad individual y otras muchas cosas que a mi me gustan de esta nación. Pero como en todas las sociedades, tienen cosas que no me gustan.
Los europeos tenemos la mala costumbre de hacer nuestro lo que llega de Estados Unidos y no precisamente de lo bueno.
Tenía la sensación que ellos estaban a salvo, pero no, también ellos copian lo malo de Europa. Me refiero a la conducta disruptiva del Partido Demócrata en las últimas elecciones presidenciales, adoptando posturas antidemocráticas al más puro estilo de las izquierdas radicales europeas, al no aceptar los resultados de las urnas.
Sin entrar a valorar al nuevo presidente, no se puede pretender deslegitimar los resultados por su estilo provocador, o insinuar que los rusos han manipulado a los votantes, ¿Qué pasa? ¿son tontos?. No, Solo constataron que la otra candidata no tenía muy claro, qué es personal y qué es cuestion de estado. Y esto da que pensar, o es una insensata o “el Estado Soy Yo”.
Ciudadanos Estadounidenses, no copien lo malo de Europa. Partido Demócrata, cambien de nombre.
Tenemos un Papa que a una persona como yo, creyente, no se si me desconcierta o me aclara muchas cosas. Como creyente debo aceptar que en dogmas de fe es infalible. Pero cuando se mete en otras cuestiones no da una, adoptando una conducta disruptiva. ¿Se ha parado a pensar el daño que puede causar en ciertas personas, países..., en el mundo en general, equiparando al comunismo con cristianismo?
¿Es esta la solución? Si no se puede mejorar el silencio, ¡Que no hable!
¿Cómo debemos entender el que admita que existe corrupción en el Vaticano, pero acto seguido diga que está en Paz?. ¿No sería mejor haber dicho que no parará hasta erradicarlo? ¿Lo entendemos como ese pastor que está pendiente de su rebaño atento a los lobos, o que está tranquilo tumbado en la cabaña? Lo mismo, sobraba su “estoy en Paz”.
Su actitud beligerante con los países democráticos y a la vez sumisa con regímenes dictatoriales. Lo siento, ¡No le entiendo!.
Luego está la conducta disruptiva del Partido Podemos en España. Todo es disruptivo en estos y tan viejo como la humanidad. El poder: al coste que sea, con las armas que sean necesarias, su fin justifica todos los medios. Personas sin ningún tipo de escrúpulos, con su actitud de: ¡Ya nos hemos colocado, si alcanzamos el poder del Estado, esto va a ser el cielo para nosotros y el infierno para el resto!. La pregunta es ¿cómo pueden tener 5 millones de votantes? Lo siento, ¡No me alcanza a entenderlo!
Lo mismo se podría decir de Marine Le Pen en Francia, los extremos van de la mano.
Y ¿Qué hay de David Cameron y su infatil arrogancia, provocando el llamado Brexit que puede traer consecuencias impredecibles en toda Europa?
O la guerra en Siria con consecuencias dramáticas de emergencia humanitaria. Donde todas las partes implicadas actúan con una conducta disruptiva, y mientras tanto, como ya es reiterativo, empezamos a mirar hacia otro lado.
Estas cosas y muchas otras que me dejo en el tintero, harán que cualquier día la tensión disruptiva sea tan grande que la descarga disruptiva nos abrase a todos si no ponemos remedio.
Firmado
Liberal Hayek

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